Relajarse no siempre es tarea fácil. Muchas veces nos sentimos abrumados por situaciones diversas, dónde nuestro estado de paz y tranquilidad se ve mermados. Recientemente he leído “Todo lo que cueste tu paz, es demasiado caro” y si, tiene toda la razón: demasiado caro.

En momentos como éste, dónde sentimos la necesidad de relajarnos por unos instantes, debemos prestar atención en nuestros sentidos y buscar una integración con el momento presente.

 

Para conseguir éxito en la relajación debemos tener en cuenta:

  • Ambiente adecuado y sin demasiados ruidos
  • Relajar la musculatura
  • Ubicar nuestro cuerpo en el espacio
  • Buscar integrar los sentidos y el presente

 

Otra herramienta bastante eficaz es sacar un momento para ti.

  • Respirar profundamente rellenando la circunferencia de la caja torácica y buscar ligereza en el cuerpo. La respiración consciente es transformadora.
  • Sentarse tranquilamente a tomar una taza de té o una rica infusión.
  • Utilizar aceites esenciales de grado terapéutico, principalmente lavanda y cítricos que ayudan a tranquilizar el sistema nervioso y elevar el sistema anímico. Uso tópico diluido en aceite vegetal portador o difusión en el ambiente.

 

El día a día está cargado de situaciones diversas que comprometen nuestra salud emocional y a través de estas reglas básicas, la relajación podría ser introducida diariamente, principalmente para bajar nuestros niveles de estrés, permitiéndonos pequeñas pausas diariamente.