los sentidos y el yoga para niños

Los sentidos son puertas abiertas para recibir informaciones. Las envían al cerebro para que este nos haga comprender y expresarnos en el mundo.
Interactuar de forma consciente con los cinco sentidos produce un cambio en la conciencia: “una mejor y clara percepción del mundo interior y una percepción distinta del mundo exterior”, así nos afirman Aloka Marti y Joan Sala en su libro Despertar La Conciencia a Través del Cuerpo. Debemos trabajar para rescatar esos sentidos que están tan presentes en la vida de los bebés y que lo perdemos, o mejor, dejamos que se escape mientras nos hacemos mayor.
La forma de recuperarlos es a través de la sinestesia, o sea, la mezclas de sentidos, es decir, algo que recibes por un sentido y lo relaciona con otra cosa que experimentas en tu imaginación mediante otro sentido. 
En las clases de yoga para niños, trabajamos los sentidos para que los niños puedan percibir mejor su entorno y  estar receptivos a disfrutar de sensaciones internas que antes podrían pasar desapercibidas. Rescatamos estímulos que se van perdiendo a medida que hacemos mayores y empezamos a desconectar de nosotros mismos.
  • El olfato es un gran activador de la memoria.
  • Con el tacto se puede ver con los ojos cerrados.
  • Para oír bien debemos poner atención en el momento presente.
  • La vista tridimensional y bidimensional nos ayuda en el proceso de aprendizaje.
  • El gusto juntamente con el olfato, nos puede transportar hacia otros mundos.

Algunos ejercicios prácticos:

  •  Identificar ruidos externos, observando cual está cerca y cual está lejos.
  • Explorar libremente los movimientos de los ojos: mirar hacia arriba, abajo, izquierda, derecha y hacer círculos con los ojos sin moverse la cabeza.
  • Dibujar en la espalda y masajes de reconocimiento de los huesos de la espalda.
  • La caja secreta de los sentidos: se coloca diferentes materiales y texturas y el niño tiene que tocarlo, observar con las manos, sentir y visualizarlo antes de responder.
  • Comer un alimento con los ojos cerrados.
  • Disponer de cajitas con diferentes tipos de especias para oler con los ojos cerrados.
 
“… Y el alma se cubría de un lujo radiante de sensaciones…”
Primo Basílio – Eça de Queiroz (1878)


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