La medicina en movimiento – Bowspring

Todo empieza con el pulsar. El pulsar en el origen de cada célula, desde dentro hacia fuera en un proceso de contracción y expansión constante, el fluir de la vida. En hindú SPANDA significa universo en continua pulsación y en nuestra práctica, este pulsar interno, nos mantiene activos y dinámicos. Es la escucha interna a través del movimiento.

Todos tenemos un ritmo que nos presenta de acuerdo con el momento que estamos viviendo. La expresión del ritmo está vinculada con los sonidos y el nuestro ritmo interno se vincula con la respiración. El ritmo que nos imponemos en nuestra vida nos afecta directamente a los patrones de nuestro cerebro pero pocas veces nos paramos a pensar de dónde viene el ritmo de nuestra respiración, porque necesitamos parar, conectar y restablecernos en el momento presente y estamos muy ocupados y entretenidos con diversas situaciones que nos aleja cada vez más de encontrarnos con nosotros mismos.

Buscar armonía dentro del caos, es lo que me permitió Bowspring. Descubrí que mi cuerpo es una maravilla de la bio-mecánica, que mi corazón irradia hacia todas las direcciones y que puedo estar en paz con mi mente.

Y en este pulsar me armonizaba. Empecé a liberar y explorar el lado oscuro, dejar de negar por miedo. Crear espacio para poder sacar a la luz lo que me puede hacer crecer y progresar. Desde el centro de mi caja torácica, aprendí a expandirla y cada vez notaba que mi cuerpo se quedaba más ligero.

>>>Mis alas siempre han estado ahí.>>>

También noté que mis alas siempre han estado ahí, pero muchas veces alicaídas, sin fuerzas para desplegarse. Cuando las sentí por primera vez, y aún sigo teniendo esa misma sensación cada vez que la despliego, noté una fuerza tremenda que me hizo liberarme de los condicionamientos de mi vida.

Aprendí a conectar con las raíces profundas porque sé que nos pueden sostener. El viento puede soplar despacio, trayéndonos frescor y bienestar, pero también puede derrumbar y devastar. Las raíces es ese lugar dónde encuentras firmeza, este estado de fortaleza interior que te hace mover montañas, consolidar pensamientos positivos y emprender acciones. Es tu vínculo con la seguridad y la confianza.

 Y por último y no menos importante, aprendí a descomprimir, alargar, extender, desprender, liberar las bobinas de mi cuerpo (cintura y cuello).

Contener y comprimir partes de nuestro cuerpo nos puede traer la sensación de seguridad y recogimiento, porque generamos miedos e inseguridades y nuestro cuerpo se pone en alerta como modo de defensa para protegernos. Pero lo que no nos damos cuenta es que sólo trabajando desde la expansión podemos liberarnos de ataduras que nos envuelven y nos hacen daño más que protegernos.

Cuando somos libres, somos capaces de decidir por nosotros mismos según nuestra voluntad.

No tenemos límites.

Namasté