Estamos todos intoxicados

•      Tal vez, no podamos ver las toxinas o tener plena conciencia de ellas, pero eso no significa que no existan, incluso invisibles, podemos sentir todos los días sus efectos a través de la fatiga, la ira, la depresión el estrés y las enfermedades. Síntomas tan frecuentes como el dolor de cabeza, el dolor de espalda, erupciones cutáneas, la ansiedad y la irritabilidad que nos impiden dormir o nos hacen dormir demasiado, nos roban el vigor y el entusiasmo de vivir. ¿Dónde está la motivación por la vida? ¡Llegó la hora de hacer algo! Es hora que restauremos y mantengamos nuestra energía, que regeneremos nuestro organismo, que sanemos nuestro emocional, nuestra psiquis, que estimulemos y reavivemos nuestro espíritu.

•      Desintoxicarse significa purificarnos y purificar la vida, ser capaces de eliminar toda la basura que circula en nuestra sangre que atraviesa constantemente nuestro corazón y nuestra mente para dar paso, diariamente, al reencuentro con nuestro eje. Vivir la verdadera posibilidad de enfrentar los desafíos de la vida cotidiana con una sensación de frescura limpia, de victoria y de comando real. Purificarse significa tener el coraje y la determinación de aprender – y practicar – dejando salir lo viejo, seguros de que lo nuevo es todo lo que necesitamos para seguir creciendo en nuestro organismo lúcido y vigoroso. Purificar la vida significa rescatar sus verdades y el poder pensante del alma, para que de forma sana y consiente tomemos la decisión de distanciarnos de los modelos egocéntricos que la sociedad nos impone.

•     Purificar la vida significa ser libre.
 
Los síntomas de la intoxicación (un grito del alma).
•      El organismo humano está compuesto mayormente de materia y energía. Toda la vida tiene lugar a través de actividades eléctricas, químicas y sus mecanismos  conjugados electro-químicos. Cada pensamiento, sentimiento, emoción promueven transformaciones químicas y eléctricas. Asimismo, cada pensamiento o comportamiento proviene de esas alteraciones. Al entender  nuestro organismo bajo esta óptica, fácilmente reconoceremos que pensamientos negativos tales como el miedo, son causantes de úlceras, y si a éstos asociamos una mala alimentación, deficiente en alimentos frescos y nutritivos, estaremos contribuyendo al desarrollo de enfermedades y a obstaculizar su curación.

Los síntomas de intoxicación de nuestro organismo físico

•     Sin duda son los más numerosos y fáciles de reconocer. Son las señales que emite nuestro organismo ­ que trata de informarnos prontamente acerca de sus dificultades. Párpados hinchados o pegados, ojos rojos, esclerótica amarilla, visión borrosa, necesidad de sonarse la nariz, congestión nasal, boca seca o pegajosa, lengua cubierta con una placa de color amarillento o blanquecino, voluntad de toser y escupir, mal aliento, dolor en del cuero cabelludo, dolor de cabeza, dolor de estómago, u otras partes del organismo, extremidades pesadas, rigidez y debilidad en las articulaciones y músculos, problemas en la piel y en el cabello, cansancio general.
 
         Conceição Trucom es química, científica, conferenciante y escritora sobre temas relativos a la alimentación natural, el bienestar y la calidad de vida.